Películas para ver y analizar en Pascua (2017)

El Domingo de Resurrección comenzamos el tiempo de Pascua que terminará hasta el Domingo de Pentecostés. Un tiempo en el que podemos recordar el paso del pueblo hebreo de la esclavitud a la liberación, de la servidumbre al servicio. Un tiempo en que celebramos que Jesús venció a la muerte, resucitó y nos ha abierto un camino de salvación. A continuación recomiendo una serie de películas, religiosas y no religiosas, que nos pueden ayudar a descubrir ese paso de Señor en historias tan humanas y entrañables en el cine como en la misma vida.

Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille (E.U., 1956, 231 min.)

Rodada en Egipto, el Monte Sinaí y la península del Sinaí; protagonizada por Charlton Heston en el papel principal; esta película cuenta la historia bíblica de la vida de Moisés y su misión liberadora. La escena de Moisés abriéndose paso por el Mar Rojo ya es considerada por muchos críticos como clásica en la historia del cine. La última y más exitosa película dirigida por DeMille, ganadora del Oscar a Mejores efectos visuales en aquel año de 1956. Gran película épica que nos recuerda las palabras de la Escritura: “No ha vuelto a surgir en Israel un profeta semejante a Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara […] No ha habido nadie tan poderoso como Moisés, pues nadie ha realizado las tremendas hazañas que él realizó a la vista de todo Israel” (Dt 34, 10-12).

 

Éxodo: Dioses y reyes de Ridley Scott (E.U.-Reino Unido-España, 2014, 150 min.)

Basada en el libro del Éxodo esta película narra la vida de Moisés desde el día en que nació hasta su muerte. Cine de gran formato, con un buen reparto (Christian Bale, Joel Edgerton, Ben Kingsley, Sigourney Weaver), centenares de extras y visualmente espectacular. Podemos destacar el paso de los carros y el ejército del Faraón por los caminos montañosos en la persecusión de los hebreos y el mismo paso del Mar Rojo… pero a la hora de enfocar los conflictos humanos de los personajes: lo que vive internamente Moisés, su relación con Dios, con el poder, con el pueblo; la película nos queda a deber. Scott pretende contarnos una versión más realista de la historia bíblica pero falla en su intento. De cualquier modo conviene verla y confrontarla con el texto bíblico y, por qué no, con otras versiones cinematográficas de esta historia de fe y liberación.

 

La Resurrección de Cristo de Kevin Reynolds (E.U., 2016, 107 min.)

Interesante propuesta cinamatográfica que nos presenta “la épica historia bíblica de la Resurrección narrada a través de los ojos de un agnóstico”. Clavius (Joseph Fiennes) es un poderoso centurión romano a quien Poncio Pilato (Peter Firth) le pide investigar qué pasó con el cuerpo de Jesús después de su crucifixión. Pilato quiere desmentir los rumores de la resurrección de este Mesías y evitar una revuelta en Jerusalén. Clavius se avoca a esta misión de resolver el misterio del cuerpo desaparecido… y Jesús (Cliff Curtis) se deja ver o sale al encuentro como vemos en los relatos de resurección (cfr. Mt 28, 1-20; Lc 24, 1-49, Jn 20-21). Clavius no es un personaje histórico ni bíblico, pero por qué no pensar en aquel centurión que al pie de la cruz alabó a Dios diciendo: “Verdaderamente este hombre era justo” (Lc 23, 47).

 

El sabor de las cerezas de Abbas Kiarostami (Irán, 1997, 98 min.)

Conmovedora historia que guarda cierto paralelismo con la película Fresas silvestres de Ingmar Bergman (Suecia, 1957). En las afueras de Teherán, en un paisaje seco y polvoriento, seguimos a un hombre de mediana edad que quiere suicidarse y busca afanosamente a alguien que lo entierre si lo consigue. Después de la negativa de un soldado y de un seminarista, un hombre mayor accede a ayudarlo… Pero antes le habla de su propio intento de suicidio y cómo, gracias al sabor de la cerezas arrancadas de un árbol, prefirió seguir viviendo. Aquí podemos evocar la historia del profeta Elías que se adentra en el desierto y pide al Señor le quite la vida… y cómo el ángel del Señor le dice: “Levántate y come, pues te queda todavía un camino muy largo” (1 Re 19, 7). Y de tantas personas que atraviesan un desierto existencial y, de repente, misteriosamente, renacen y se abren a la vida.

 

El jardín secreto de Agnieszka Holland (Reino Unido, 1993, 102 min.)

El jardin secreto nos cuenta la historia de Mary Lennox (Kate Maberley, encantadora) una niña de 10 años que tras quedar huérfana es enviada de la India al Reino Unido. Se hará cargo de ella su tío Lord Craven que vive con su hijo enfermo y una estricta ama de llaves Mrs. Medlock (Maggie Smith) en una gran mansión. El ambiente es ciertamente gris y decadente… pero Mary pronto empezará a descubrir los secretos que encierra un jardín oculto y misterioso. Como espectadores podemos acompañar a los personajes en una pascua o saltó de la enfermedad a la salud, de la oscuridad a la luz, de la muerte a la vida. Y recordar aquel relato de resurrección (cfr. Lc 24, 1-12) en que unas mujeres van al sepulcro y dos varones le dicen: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí; ha resucitado” (Lc 24, 5-6).

 

Luz silenciosa de Carlos Reygadas (México-Francia-Países Bajos, 2007, 143 min.)

La primera escena llama la atención: una toma a un cielo estrellado. La cámara baja y distinguimos en la oscuridad unos árboles. La cámara se mueve lentamente y, mientras el tiempo corre, vemos como poco a poco va saliendo el sol. Carlos Reygadas, siempre sorprendente, polémico y desconcertante invierte cinco minutos en esta escena que él ha llamado Amanecer. Las siguientes escenas tienen títulos muy sugerentes: Desayuno, La casa, El taller, El beso, La ordeña, La lluvia, El hospital, Velorio y Despertar. Al ver la película podemos traer a la memoria algunos pasajes en los que Jesús -según nos cuenta los evangelios- se presentó de manera muy discreta en un camino (cfr. Lc 24, 13-35), en un desayuno junto al lago (cfr. Jn 21, 9-14), en una casa (cfr. Jn 20, 19-21), en el trabajo cotidiano (cfr. Jn 21, 1-7). Luz silenciosa es una película que podemos ver o volver a ver en este tiempo de Pascua.

 

El Renacido de Alejandro González Iñárritu (E.U., 2015, 156 min.)

La palabra revenant que da título a este sexto largometraje de González Iñárritu significa “el que regresa de la muerte o renace”. Y efectivamente, el personaje Hugh Glass con quien desde un comienzo nos conectamos, identificamos y dolemos, es alguien que regresa de la muerte y renace ante cada prueba. Cuando sus compañeros que debían cuidarlo lo dan por muerto y medio lo entierran en una fosa, Glass renace de la tierra. Cuando es perseguido por los indios y se arroja al río, renace del agua. Cuando puede morir por sus heridas abiertas e infectadas, renace por el fuego que purifica y cauteriza. Cómo no recordar aquí el diálogo de Jesús con Nicodemo sobre el nuevo nacimiento por el Bautismo (cfr. Jn 3, 1-21): “Yo te aseguro que nadie puede entrar en el reino de Dios, si no nace del agua y del Espíritu” (Jn 3, 5).

 

El Espíritu de la Pasión de Kim Ki-duk (Corea del Sur, 2004, 90 min)

En la línea de Teorema de Pasolini (Italia, 1968), en que un extraño visitante llega a la casa de una familia sin más preámbulos que un telegrama con dos palabras: “Arrivo domani” (Llego mañana); nos encontramos en El Espíritu de la Pasión con otro visitante, Tae-suk (Jae Hee), también de aspecto angelical, que entra sin anunciarse a las casas vacías. De hecho el título original de la película es Bin-Jip: “casas vacías”. Tae-suk dentro de las casas se mueve con libertad: se baña, come, descansa. Nunca roba ni ocasiona daños en los hogares; al contrario, arregla cualquier desperfecto que ve y lava la ropa sucia. Antes de abandonar las casas se toma una foto junto con las fotos de los dueños. Es lo único que se lleva como recuerdo. A cambio él les deja su espíritu que algunos de los habitantes perciben como calidez, ternura y paz. Las “casas vacías” han sido colmadas con una nueva presencia.

 

Intensamente de Pete Docter y Ronnie del Carmen (E.U., 2015, 94 min.)

Película de Disney-Pixar que nos introduce al mundo de las emociones, sentimientos y necesidades. Alegría, Tristeza, Furia, Temor y Desagrado -emociones básicas- son los personajes que conviven en la mente de una niña de once años (Riley) y donde prácticamente se desarrolla toda la historia. Puede ser interesante ver y analizar la película a la par del relato de los discípulos de Emaús (cfr. Lc 24,  13-35) e identificar en una y otra las emociones de los personajes como en uno mismo. Ganadora del Oscar a la mejor película animada el 2016, con un buen fundamento científico en torno al funcionamiento del cerebro, Intensamente es una película para verse en familia, en este tiempo en que celebramos la Resurrección de Jesús y la posibilidad -por su gracia- de vivir una vida más humana y realizada.

 

Hasta el último hombre de Mel Gibson (E.U.-Australia, 2016, 139 min.)

Película basada en la historia real del sargento del Ejército de los Estados Unidos Desmond Doss, quien se negó a portar armas en el frente y que, sin embargo, fue condecorado con la Medalla de Honor por el presidente Harry S. Truman, por haber salvado la vida de más de 75 hombres en la Segunda Guerra Mundial. Con todo su estilo y violencia explícita -sangre, vísceras y cuerpos mutilados- que hemos visto en películas como Corazón Valiente (1995) y La Pasión de Cristo (2004), Mel Gibson nos introduce en el alma de un hombre (Adrew Garfield, estupendo), que ama, defiende hasta las últimas consecuencias su fe y convicciones, se sacrifica y entrega para lograr rescatar el mayor número de soldados heridos en medio de una sangrienta batalla.

 

Sergio Guzmán, S.J.

Monterrey, N.L. a 11 de abril de 2017