Notas de Viernes Santo 2020

JESÚS SUS CONFLICTOS Y SU MUERTE

PLATICA:

Viernes Santo

Textos para las meditaciones

Subida a Jerusalén y conflicto en el Templo Jn 7 1-24; Mc 11, 15

Ultima cena: Mc 14, 10-31; Jn 13-17

Oración en el huerto y prendimiento. Mc 14, 32-52

Pasión: Jn 17; Mc 14, 53 ss.

Muerte: Mc. 15, 23-47 Mt. 27, 34-61, Jn 18, 1-19, 42

Is 52, 13-53, 12;

Sal 21 30, 2 y 6. 12-13.

15-16. 17 y 25.

Heb 4, 14-16; 5, 7-9;

Viernes

Cuatro puntos

  • El fracaso de la misión No sólo no liberó a Israel, tampoco logró constituir ese pueblo sin distinciones, desniveles y, al parecer, ni siquiera un grupo de seguidores que comprendieran su misión
  • Jesús siente y comprende que no quiere no puede echarse para atrás y menos abandonar a sus compañeros
  • El abandono de los suyos / El abandono del Padre
  • Cambiar de Dios: El salto al vacío: confiar en ese Dios que nos muestra su amor y su camino de salvación dejándonos dar la vida a/por los demás, hasta el final; y que hace de ello camino de salvación y vida.
  • Jesús había dicho que no hay amor más real ni mayor que dar la vida por su pueblo (no por su familia). Dios dejando morir a Jesús no lo traiciona, lo hubiera traicionado si no lo deja llegar hasta el final.

La Crucifixión contexto, sucesos y sentidos

Petición

  • Sentir internamente intenso dolor y pena por Jesús que es llevado a la muerte. Pero, no compadecer -piadosamente- el sufrimiento de Jesús hace 2000 años. No lloren por mí…
    • Se trata de dejarnos impactar, de sentir internamente intenso dolor y pena por el sufrimiento de nuestro mundo, de nuestros pueblos hoy. De los crucificados por la maquinaria, los intereses y poderes de este mundo

Contexto

  • La alternativa de Jesús no es una alternativa meramente religiosa, piados, para salvar mi alma… Es una propuesta de unas formas de relación y de un mundo distintos
    • A quiénes crucificaban y quién podía crucificar
      • Arrojado del pueblo, maldito
    • La subida a Jerusalem, la organización del relato
    • El juicio: Condenado por sedicioso y blasfemo
      • Barrabás
    • El Rey de los Judíos, la pasión como entronización

Sucesos

  • El conflicto con los poderosos -conflicto de dioses- Jesús no muere por los pecados sino por los pecadores. Aunque es asesinado por el pecado del mundo
    • Ver a los que organizan la muerte de Jesús, quiénes son, por qué lo hacen
    • Ver a los que abandonan a Jesús, el pueblo, los discípulos, por qué lo hacen El huerto… abandono de los discípulos, dispersión de la comunidad
    • Las mujeres que acompañan a Jesús

Jesús se siente abandonado por el Padre… en buena parte porque se siente abandonado por su comunidad, por su grupo de amigos/seguidores…

Jesús siente que su misión ha fracasado. Jesús percibe que sus discípulos todavía esperan a ese mesías del poder y esperan que ese mesías les resuelva la vida sin cambiar ellos.

Sentir el dolor de la muerte de Jesús hoy, de tanta muerte (no quedarnos en el espectáculo o la estadística)

Acompañar a las mujeres acompañan a Jesús en su camino a la cruz. Contemplarlas, caer en la cuenta de que ese es el camino de la vida:

Sentidos

  • La opción por Barrabás; la no conversión, la resistencia de Jesús. Pilato proclama a Jesús, su mesianismo y su Espíritu
    • Dios no interviene, para que Jesús pueda realmente llevar su amor a donde ha querido; para que pueda hacer su propia historia y realizar la plenitud de su vida
    • Jesús tiene que poner en cuestión por última y definitiva vez su imagen del Padre
    • En y con Jesús, Dios da la vida con/por nosotros

Modos

  • Leer despacio el relato de la crucifixión desde estos sentidos. Ir contemplando a las diversas personas y sintiendo profundamente con ellas.
    • Ir contemplando las estaciones del viacrucis desde estas perspectivas. Dejarnos impactar afectivamente por esos diversos momentos… Reflexionar sobre sus causas, sus sentidos
    • Contemplar las situaciones que llevan a la muerte a tantas personas que han luchado por la vida, la ecología, la libertad de nuestros pueblos.
    • Contemplar cómo las estructuras y los poderes de este mundo están llevando al descarte, la discriminación, la destrucción y a la muerte a tantos millones de personas y a la misma naturaleza. Sentir dolor. Preguntarnos a qué dioses estamos sacrificando esas vidas
    • Poner en cuestión nuestra imagen de Dios

Jesús, Israel y el conflicto religioso político

            La suerte de los profetas

Dios y el dolor (sentidos del dolor)

Contexto

            Recordar la imbricación de lo religioso y lo político; por eso, la actividad de Jesús amenaza al sistema no sólo por ciertas acciones concretas, sino por toda su actividad y por el Espíritu y sentidos de la propuesta que presenta.

            Para Jesús la Pax Romana no es la respuesta, ni menos el nacionalismo religioso judío (porque ambos acaban dominando, excluyendo y matando). Tampoco parece hacerse ilusiones sobre la profundidad y futuro del mesianismo que el pueblo le ofrece, rechaza la oferta de hacerlo rey con lo cual desilusiona al pueblo y a sus mismos discípulos, probablemente ésta es la crisis galilea.

            Por la situación de la subida a Jerusalén, ésta aparece como una etapa distinta en su misión y como objeto final de ella. En esta subida los fariseos desaparecen como adversarios y se subraya el papel de las autoridades político-religiosas (sace­rdotes, escribas y ancianos). Obvios adversarios en cuanto que el mensaje de Jesús, la intervención de Dios para substituir a las autoridades indignas, tenía su blanco final en dichos grupos.

            Las razones religiosas aducidas difícilmente constituían un motivo político eficaz, como dicen los sinópticos, eran pretextos para matarlo y para ello tienen que entregarlo a los romanos. Probablemente las acusaciones concretas son formas de sustanciar la oposición de Jesús a Roma. Los evangelios tienden a transferir la culpa a Pilatos. Sin embargo, éste no cree las acusaciones, incluso intenta salvarlo (aunque la escena de Barrabás sea improbable histórica­mente). Ciertamente sólo el poder romano podía condenar a muerte de cruz. Al final, es condenado por Pilatos como rey de los Judíos -opositor de César-, y Jn. presenta toda la pasión como una ceremonia real (entronización/investidura, epifanía ante el pueblo con manto y corona, aclamación del pueblo) pero sub specie contrarii.

            Jesús padece un castigo de esclavos y subversivos. Muere fuera de la ciudad, como un hereje, muere sintiéndose abandonado por Dios y fracasado en su misión.

            El abandono de sus discípulos es causa y signo de ese sentimiento de abandono del Padre

            Pero lo acompañan las mujeres, las prostitutas, las rechazadas, las adúlteras que encontraron en él el camino a una vida nueva-humana y que en ese acompañamiento empiezan a recorrerlo

1.- Comprensión tradicional: ¿Por qué muere Jesús?

            Jesús nace destinado a la cruz por el Padre. La muerte de Jesús es cumplimiento de ese decreto de Dios, no tiene que ver nada con su vida. Jesús asume ese destino como obediencia ciega al Padre.

  • Como víctima expiatoria; Dios castiga en él nuestro pecado, satisface su ira
  • Como martirio-salvación; el sufrimiento y la muerte son salvíficos
  • Muere por el (los) pecado(s) del mundo en abstracto; por limpiar nuestros pecados…

            Desde esta comprensión: Dios no es Padre. Esta vida no le importa y no vale. Jesús es un instrumento de salvación, un robot. Y la justicia divina consiste en ajusticiar, no justificar/ajustar.

            Por otro lado, esta visión permite jus­tificar el sufrimiento actual atribuyéndolo a Dios, no a la situación de injusticia y maldad humana, y considerán­dolo como salví­fico: sufrir y morir es salvación.

            Todo esto es falso y blasfemo, Dios no quiere el sufrimiento de sus hijos; el sufrimiento no es salvífico, lo salvífico es la lucha contra el sufri­miento y la muerte, el amor y la fidelidad capaces de arriesgar la propia vida por defender la vida.

            Dios no manda a su Hijo a la muerte

2.-Comprensión alternativa: ¿Por qué matan a Jesús?

LA REALIDAD HISTÓRICA (el Reino sufre violencia…)

            No es Dios quien quiere la muerte de Jesús o quien lo manda a morir. No muere tampoco “por el pecado [abstracto] del mundo”, sino por la persecución y condena de los hombres y grupos de su tiempo, por su injusticia e intereses concretos, económicos, político y reli­giosos. Lo condenan las autoridades judías: sacerdotes y saduceos, los romanos -juicio de Pilato- y de alguna manera el pueblo judío. Pero lo condena el sistema mismo, como había condenado a los profetas y a muchos de su pueblo. Jesús no muere, lo matan.

            Pero, en la muerte de Jesús, Dios da su vida por su pueblo.

Conciencia de Jesús del conflicto y riesgo de muerte

            ¿Cómo ve y cómo asume Jesús el conflicto?

            Jesús no utilizó nuestras categorías actuales de sacrificio, expiación, martirio o salvación religiosa para comprender su propia muerte.

            Los judíos tenían una larga tradición del sufrimiento y persecución que vienen, en buena parte, por fidelidad a Dios, como los profetas. En ese caso la muerte se consideraba como expiación. Por otro lado, Jesús tiene cercana la experiencia del Bautista. Probablemente leyó sus conflictos desde esta tradición.

            Jesús es consciente de a dónde lo llevan sus posiciones y ac­tividades. Jesús no busca, pero tampoco rehuye la contradicción. En algunos momentos la evita, pero en varias ocasiones la provoca. Ve la violencia y aun el riesgo de muerte como una consecuencia posible y, aunque no la quiere, al final llega a verla como inevitable (oración en el huerto). Las únicas ocasiones en que Jesús reacciona violentamente son a propósito de agresiones contra los pequeños y de utilización de Dios para justificar la injusticia.

            Jesús progresivamente va asociando el reino al riesgo, sufrimiento y muerte; al principio probablemente no. Ya durante su actividad en Galilea Jesús tiene claro que su mensaje es conflictivo, que está destinado a crear adversarios y a mostrarlos y mantenerlos como tales; pero como el conflicto era con los escribas y fariseos y no con los herodianos (el poder de Herodes no dependía de lo religioso sino de las legiones romanas) y éstos no tenían poder para matarlo, parece no inquietar a Jesús.

            Jesús tuvo que elegir entre ocultarse o seguir despertando la fe en el reino, sin aceptar el recurso a la violencia o el sometimiento a las autoridades; la única alternativa era la muerte. Jesús murió para que el Reino pudiera venir: para que se hiciera real el amor que da la vida por los hermanos.

            Curiosamente Jesús, previendo, al menos al final, la persecución y aun la posibilidad de ser asesinado, no toma precauciones. Quizá Jesús se siente protegido por el poder de Dios, el mismo que vendrá a establecer el reino.

El conflicto en la vida de Jesús y sus causas

            El conflicto es una constante en la vida de Jesús. La pasión no empieza en el huerto, sino desde el nacimiento. Jesús choca con las autoridades y poderosos, con los fariseos, con su familia, con sus discípulos, con el pueblo.

            ¿Con quiénes (no) entra en conflicto Jesús?

            ¿Por qué, concretamente entra en los diversos conflictos? En un mundo injusto…

            Pero Ojo, Jesús no se la pasa sufriendo…

            ¿Cómo vive Jesús el conflicto?

            ¿Qué es lo que anima tan profundamente la vida de Jesús que lo lleva a enfrentar no sólo el conflicto sino la muerte? Ojo no es el amor abstracto y piadoso (sea al prójimo, sea a dios), y menos un amor meramente sentimental.

            Ver a ese hombre que quiere, desea y se determina a algo tan apasionante y fundamental que puede valer su vida…

            Me enviaron un video en que se cuestiona si los médicos tienen la obligación de arriesgar la vida en tiempos de pandemia… Claro que no, la vida no se puede arriesgar por obligación, sólo se puede arriesgar por amor, por querer salvar vidas. Y concluyen que sólo se puede arriesgar si los otros se someten a los ordenamientos y colaboran…; no, no forzosamente, pero -desde luego- la única forma de corresponder al amor demostrado por las personas que arriesgan su vida por nosotros es arriesgar nuestra vida por ellos y mucho más evidentemente nuestros caprichos gustos o intereses individuales e individualistas.

            El conflicto y su culminación, la cruz, son consecuencia de la vida concreta de Jesús; en primer lugar, de su nacimiento en un determinado lugar social -entre los pobres de un pueblo oprimido- porque la cruz es una realidad cotidiana en la vida del pueblo y en la vida de Jesús. Participar en la vida del pueblo comporta la cruz. Jesús se va encarnando, aprendiendo a “obedecer” y haciéndose Hijo en el dolor de su pueblo.

            Pero qué entendemos por obediencia

            En segundo lugar, conflicto y cruz son consecuencia de esa obediencia, de las posturas y actividad de Jesús: La predicación y la práctica de Jesús representaron una amenaza radical al poder religioso y opresor de su tiempo. En un mundo injusto predicar y vivir la justicia, la libertad y el amor provoca/com­porta violencia; en ese mundo, la cruz es una necesidad histórico-social.

            Se trata de un conflicto de “dioses”, de sentidos y realidades salvíficas últimos. En síntesis, la libertad de su amor cuestiona los ídolos (socio-políticos y religiosos) y presenta un Dios distinto.

            A Jesús lo matan porque estorbó a los otros dioses y en nombre de Dios.

            Dios lo deja morir porque es el único modo en que Jesús viva hasta el final su propia propuesta; y porque si lo hace establecerá un camino, un estilo de humanidad y convivencia en que nadie hará mal dado que todos estarán dispuestos a dar la vida por los otros

                                                                  PUNTOS:

CONTEXTO DE LAS MEDITACIONES

OBJETIVO Y METODO

            Sentir dolor con Cristo doloroso

            Sentir el dolor de sus amigos, de las mujeres, de María

            Tratar de sentir de alguna manera el dolor del Padre al ver que matan a su hijo

MODO

Semana del realismo:

            Un seguimiento realista implica ver las consecuencias de vivir en el Estilo-Espíritu de Jesús.

            Ver lo que implica vivir humanamente en un mundo inhumano; luchar por reajustar el mundo. La defensa de los pequeños,  de su pueblo

            Ver lo que implica respecto a las instituciones incluida la religión, los grupos y relaciones sociales, etc.

LA PASIÓN

            La pasión no empieza en Getsemaní empieza en Belén.

            Los sinópticos relatan ya desde el principio de la vida de Jesús persecuciones y amenazas de muerte (Lc 4, 24; Mc 3, 6; 6, 4; Jn 4, 44); los fariseos acechan y prueban a Jesús. Lucas destaca el carácter progresivo de las amenazas (cfr. Lc 6, 11; 11, 53; 13, 31; 19, 47; 20, 19). Todos los sinópticos describen cinco escenas en que corre peligro la vida de Jesús (Mc. 12, 13-17 el tributo al César, 12, 18-23 la resurrección de los muertos; 11, 15-19 escena del templo, 12, 1-12 viñadores homicidas, Mc. 12, 28-34 el man­damiento principal. Todos concluyen con que los sacerdotes y escribas andaban  buscando su muerte, Mc. 14, 1.

            Jesús no sólo asume la condición de los pobres de su pueblo, además decide defender a los suyos hasta el final y afrontar las consecuencias: las acusaciones y conjuraciones de los afectados por Jesús, los procesos injustos y el abandono del pueblo y sus discípulos. Entre y con los pobres Jesús se va haciendo Hijo de Dios.

            Jesús comprende la relación entre su actividad, su libertad y el riesgo. Advierte a sus discípulos de la persecución. Hay que arriesgar “perder” la vida. Juan de hecho modifica el enigma que plantea Jesús: “quien pierda su vida la ganará” metiendo el añadido “para la vida eterna” (perola vida eterna no es la otra, es la vida que no se acaba, que permanece). La paradoja estaría en que quien no arriesga por temor a la muerte ya no vive, está muerto. Para vivir hay que arriesgar, renunciar, negarse a sí mismo.

            No podemos vivir una vida nueva si no morimos a la antigua

La Pasión cumple el sentido/promesa de la cena

            La Muerte de Jesús muerte del esclavo, blasfemo y revoltoso, muerte del pecador, abandonado, equivocado…

            Jesús vive su crucifixión sintiendo que fracasó en su misión, como abandono y, e incluso, en cierto sentido, experimenta su muere como castigo, padece la muerte del pecador.        

            Jesús tiene que modificar por última vez su imagen del Padre, a pesar de haber predicado ese Dios que sólo es amor, todavía espera la intervención de Dios en poder que lo salva de las consecuencias de su opción. Dios no interviene.

            Por última vez tiene que entregarse confiado en el desconcierto y dejar a Dios ser Dios se entrega en la incertidumbre, de alguna manera podemos comparar lo que vive Jesús respecto del Padre con lo que vivió José respecto del embarazo de María.

            Jesús tiene que descubrir que Dios está no sólo del lado de, sino entre los crucifica­dos de este mundo (cfr. Bonhoeffer). En la condena de Jesús podemos decir que Dios mismo sufre o padece la crucifixión; se hace impotente entre/con los impoten­tes. Y la forma de salvarnos de la injusticia y la muerte es compartirla y combatirla desde y con los ajusticiados.

            Jesús murió por los pecadores, prueba de que Dios nos amó primero. Dios no ha tenido nada más inequívoco que dejarse matar en Jesús para defender a los suyos.

            Dios es capaz de dar su vida para que sus hijos tengan qué comer, libertad, hijos… aquí en la tierra.

            La vida y la cruz de Jesús expresan y realizan lo más posible el amor de Dios al hombre; en ellas este amor es creíble. 

            Lo que nos salva es el amor que da la vida hasta el fin, no la muerte de Jesús

Jesús muere a causa del pecado pero con su entrega hasta la muerte hace presente la dinámica que nos rescata del odio y lo derrota.

            Jesús no muere por una causa. Arriesga y entrega la vida por lo mismo que las posesiones, el prestigio, la familia, el poder: por defender a los suyos, a su pueblo, por la vida de todos, hombres y mujeres sin distinción. Conscientemente pone su vida para defensa real/físi­ca de los suyos (huerto: si me buscan a mí…) y como fidelidad a su vivencia del amor del Reino de Dios, de un Dios que comprende como defensor, ante todo, de los pequeños/débiles.

Dios y la muerte de Jesús

            El escándalo de la cruz: Ante el clamor de Jesús, Dios parece no responder, deja morir a su Hijo y sigue dejando morir a sus hijos. La posterior resurrección no anula el escándalo de esa no intervención de Dios contra la injusticia de los hombres, ni frente al dolor y miedo de Jesús. ¿Esto hace que no se pueda “explicar” realmente por qué actúa Dios así?.

            Ante ese escándalo, las respuestas de los primeros cristianos son:

            – La cruz es destino de los profetas y estaba en las escrituras.

            – Por ella Dios nos salva del pecado. Nos libera de la ley/mal­di­ción.

            – Posteriormente se entiende como sacrificio, como nueva alianza.

            – Se recurre a la imagen del siervo doliente,

                        -para describir la forma en que muere Jesús

                        -para explicar el sentido    

            Defendiendo a los suyos Jesús llega a la plenitud humana y a una comprensión diferente de su misión de la voluntad/amor de Dios para este mundo y, en el fondo, de Dios, de su paternidad y de la propia filiación. En ese sentido, Dios no sólo permite sino quiere que Jesús llegue hasta la muerte…

            Dios precisamente muestra su misericordia con nosotros y con el mismo Jesús dejándolo que de verdad llegue hasta dar la vida por amor a los suyos. Sólo en este -muy preciso- sentido podemos decir que Dios quiere la muerte de Jesús, o mejor, Dios quiere/ve con amor que Jesús arriesgue su vida por defender a los suyos.

Impidiendo su muerte hubiera traicionado a Jesús, al proyecto del Reino, a toda su Buena Nueva

Cfr. las mujeres acompañando a Jesús en su camino

El dolor/debilidad de Dios

            Dios no quiere el sufrimiento

            El sufrimiento no salva (salva el amor, hasta el sufrimiento)

            La violencia no trae salvación

            Dios no explica ni elimina directamente el dolor. Solo lo asume poniéndose a merced de nosotros.

            No pacta con la injusticia, pero no destruye a los malos

            La muerte de Dios es la denuncia de los ídolos, poner en evidencia que ellos no pueden más que dar la muerte

            Hay un sentido en que Dios acepta, y aun quiere, pero sufre la muerte de Jesús, en cuanto que quiere que defienda a sus hermanos pequeños.

           Dios respeta la historia humana; la asume percibiéndola, no manipulándola o haciendo milagros …

            Y la no-historia es el dolor de Dios

            En la muerte de Jesús Dios entrega su vida realmente por la vida de su pueblo y, así también se identifica con todos los que mueren en este mundo, asume su suerte. En la muerte de Jesús Dios cumple la promesa de la alianza con Abraham y la Pascua

El dolor del Padre: La muerte de Dios, el juicio del mundo: los ídolos que sólo matan

            La muerte de Jesús no es producto de la mera conflictividad, estructuras, choque de fuerzas, etc.     

  • En primer lugar, es la conflictividad de los ídolos con el Dios de la vida
  • En esto va implicada una dimensión más radical, estrictamente religiosa, el rechazo del hombre / rechazo de Dios; en este sentido, (El misterio del pecado y de la entrega que Dios hace de la vida de su Hijo al mundo)

Caer en la cuenta con dolor de cuánta vida hemos invertido y desperdiciado e, incluso, sacrificado, en acaparar cosas que no sólo no dan vida sino que la consumen

–           El coronavirus vino a acabar con nuestra autosuficiencia y pretendida autonomía… pero queremos volver a ellas que fueron la causa de la pandemia

–           La obsesión del trabajo esclavizante para asegurarnos la independencia, la autosuficiencia

–           Simplemente nos ha revelado lo que perdimos desde antes

–           El pecado no es hacer cosas contra Dios, ni contra la religión o los mandamientos… es abandonar la vida, o incluso destruirla

–           Contemplar el mundo: apanicado, todos como ratas en nuestros agujeros, se ha cumplido la profecía Hobbes del homo homini lupus… homini virus/mors

Preguntarnos ¿por qué asumen esas mujeres el dolor de Jesús? ¿Qué les pasa al hacerlo? ¿qué les pasa a los apóstoles al no hacerlo?

  • Ellas han experimentado la esperanza que les suscitó el cariño de Jesús
  • Ellas han experimentado la humanidad que les abrió su forma de vivir y de tratarlas.
  • Han experimentado que el camino del amor es el camino de la vida
  • No lo quieren abandonar, ni a Jesús ni a su camino… así permanecen fieles a su proceso de salvación, a la esperanza de su pueblo
  • Las mujeres que están con El le devuelven la confianza en el Padre; más allá de lo que piensa, de sus propios sentimientos.
  • Acompañando a Jesús se realizan como mujeres, hacen real la promesa de Jesús… En un mundo injusto y egoísta, sólo quien arriesga su vida por los hermanos es el único que realmente es libre, vive, ama, hace salvación y vida
  • La muerte de Jesús significa el fracaso de un mundo donde el amor no es posible, significa que el estilo de este mundo -de individualismo egoísta, de acaparamiento y exclusión, sólo lleva a la muerte, a la soledad y a la violencia de todos contra todos. La ley del Talión: primero de los fuertes contra los débiles, después de los fuertes contra los fuertes.
  • Dar la vida es la única alternativa a la violencia y a la muerte. No lo es ser buenito y cumplidor, ser piadoso y obediente…
  • El mismo hecho de que las mujeres acompañen a Jesús es vida, para ellas y para Jesús
  • Esas mujeres hacen presente a un Dios no huye del dolor, que lo asume con los que sufren

Asumir el dolor del mundo, cargarlo, experimentar la suerte de los pobres…

  • No para sufrir, ni para pagar, ni porque el sufrimiento mágicamente nos va a “purificar” y nos va a convertir, sino para animarnos a buscar una vida más humana para todos porque de que sea para todos depende que sea vida; porque si es para todos será para todos
  • Si todos nos encargamos del dolor de los demás, de aquellos a los que nos aproximamos, los prójimos, la vida será un poco menos cómoda (al menos al principio) y, seguramente, menos acorazada… pero será más interesante y variada, más bella… e incluso más segura; esa es la buena nueva

De hecho, todos hemos tenido esa experiencia de arriesgar, de trabajar, y de realizar. No importa que nos toque a nosotros la cosecha, la realización no está en llegar al final sino en el mismo hecho de hacerlo, porque el ir haciendo es la vida

Como a Jesús, esta situación nos pone enfrente la vanidad de los ídolos en que nos hemos confiado.

Porque dos males ha hecho mi pueblo: me dejaron a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua. Jer. 2:13

–           La vanidad de la seguridad y protección individualista

–           La vanidad de la acumulación y concentración individualista de la riqueza

–           La vanidad de las instituciones y opciones fundadas en la exigencia de deberes y derechos establecidos por los poderes establecidos

            El conflicto no es ni el fin, ni la prueba de nuestro cristianismo; pero el seguimiento de Jesús -en un mundo injusto- resulta muy conflictivo.

P. Pedro De Velasco, SJ.

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