«Por la oración con la Palabra de Dios«
En este mes de enero el papa León XIV nos invita a orar con él por la oración con la Palabra de Dios: “Oremos para que la oración con la Palabra de Dios sea alimento en nuestras vidas y fuente de esperanza en nuestras comunidades, ayudándonos a construir una Iglesia más fraterna y misionera”. A la luz de esta intención y del Magisterio del papa Francisco y del papa León XIV, recomiendo estas películas para comentar y analizar en nuestras comunidades.
Escrito por Sergio Guzmán, S.J.
En unión con la «Red de Oración del Papa México»

Abraham de Joseph Sargent (Alemania, 1994, 175 min)
Esta película, protagonizada por Richard Harris, cuenta la historia de Abraham, primer patriarca de Israel. Con un buen guion, fiel al libro del Génesis (cfr. Gn 12-23), buenas actuaciones, una banda sonora evocadora y sensible, podemos acompañar a Abraham, en su camino de fe con todo lo que éste tiene de renuncias y entrega confiada, de luces y sombras, de claridades y dudas existenciales. La película es larga, pero contiene gran emoción, sentimiento religioso y un toque muy humano. Reflexionemos y comentemos lo que nos dice el papa Francisco al comienzo de la Exhortación Apostólica Gaudete et exsultate: “‘Alegraos y regocijaos’(Mt 5,12), dice Jesús a los que son perseguidos o humillados por su causa. El Señor lo pide todo, y lo que ofrece es la verdadera vida, la felicidad para la cual fuimos creados. Él nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada. En realidad, desde las primeras páginas de la Biblia está presente, de diversas maneras, el llamado a la santidad. Así se lo proponía el Señor a Abraham: ‘Camina en mi presencia y sé perfecto’ (Gn 17,1)” (Gaudete et exsultate, 1).
Éxodo: Dioses y reyes de Ridley Scott (EUA-Reino Unido-España, 2014, 150 min.)
Basada en el libro del Éxodo esta película narra la vida de Moisés desde el día en que nació hasta su muerte. Cine de gran formato, con un buen reparto (Christian Bale, Joel Edgerton, Ben Kingsley, Sigourney Weaver), centenares de extras y visualmente espectacular. Podemos destacar el paso de los carros y el ejército del Faraón por los caminos montañosos en la persecusión de los hebreos y el mismo paso del Mar Rojo; pero a la hora de enfocar los conflictos humanos de los personajes, lo que vive internamente Moisés, su relación con Dios, con el poder, con el pueblo; la película nos queda a deber. De cualquier modo conviene verla y confrontarla con el texto bíblico y, por qué no, con otras versiones cinematográficas de esta historia de fe y liberación. Reflexionemos y comentemos lo que nos dice el papa León XIV en su Exhortación Apostólica Dilexi Te: “Se comprenden en esta perspectiva las numerosas páginas del Antiguo Testamento en las que Dios es presentado como amigo y liberador de los pobres, Aquel que escucha el grito del pobre e interviene para liberarlo (cf. Sal 34,7). […] Desde el comienzo, la Escritura manifiesta con mucha intensidad el amor de Dios a través de la protección de los débiles y de los que menos tienen, hasta el punto de poder hablar de una auténtica “debilidad” de Dios para con ellos” (Dilexi te, 17).
San Pablo de Roger Young (Italia, 2000, 175 min.)
Esta película cuenta la historia de Sergio (Eugenio Derbez), un profesor sustituto que llega a una escuela primaria en una ciudad fronteriza. Desde las primeras escenas vemos que la historia se desarrolla en un contexto de pobreza, violencia y corrupción. Sergio se da cuenta de esto y prueba un método radical para desarrollar el potencial de sus alumnos y sembrar en ellos la semilla de la curiosidad y la esperanza. Dejémonos conmover por esta historia basada en hechos reales y comentemos esto que nos dice el papa Léon XIV en su exhortación: “Dirigiéndose a algunos educadores, el Papa Francisco recordó que la educación ha sido siempre una de las expresiones más altas de la caridad cristiana: ‘La vuestra es una misión llena de obstáculos pero también de alegrías. […] Una misión de amor, porque no se puede enseñar sin amar’. En este sentido, desde los primeros tiempos, los cristianos se dieron cuenta de que el saber libera, dignifica y acerca a la verdad. Para la Iglesia, enseñar a los pobres era un acto de justicia y de fe. Inspirada en el ejemplo del Maestro, que enseñaba a la gente las verdades divinas y humanas, la Iglesia asumió la misión de formar a los niños y a los jóvenes, especialmente a los más pobres, en la verdad y el amor.” (Dilexi Te, 68).
La Resurrección de Cristo de Kevin Reynolds (E.U., 2016, 107 min.)
Esta película nos presenta la historia bíblica de la Resurrección narrada a través de los ojos de un agnóstico. Clavius (Joseph Fiennes) es un poderoso centurión romano a quien Poncio Pilato (Peter Firth) le pide investigar qué pasó con el cuerpo de Jesús después de su crucifixión. Pilato quiere desmentir los rumores de la resurrección de este Mesías y evitar una revuelta en Jerusalén. Clavius se avoca en esta misión de resolver el misterio del cuerpo desaparecido… y Jesús (Cliff Curtis) se deja ver o sale al encuentro como vemos en los relatos de resurección (cfr. Mt 28, 1-20; Lc 24, 1-49, Jn 20-21). Reflexionemos en lo que nos dice el papa Francisco sobre la resurrección de Jesús: “Jesús ha resucitado y nos quiere hacer partícipes de la novedad de su resurreción. Él es la verdadera juventud de un mundo envejecido, y también es la juventud de un universo que espera con ‘dolores de parto’ (Rm 8, 22) ser revestido con su luz y con su vida. Cerca de Él podemos beber del verdadero manantial, que mantiene vivos nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestros grandes ideales, y que nos lanza al anuncio de la vida que vale la pena. […] junto al sepulcro vacío, vemos a un joven ‘vestido con una túnica blanca’ (16,5) que invitaba a perder el temor y anunciaba el gozo de la resurrección (cf. 16,6-7)” (Christus vivit, 32).
